El Inter de Milán y el Real Betis firmaron uno de los partidos más vibrantes de estos octavos de final de la UEFA Youth League, un choque que tuvo ritmo, tensión, errores decisivos y un intercambio constante de golpes. El 5‑3 final refleja la montaña rusa emocional vivida en el KONAMI Football Centre, donde los nerazzurri sellaron su pase a cuartos tras una remontada tan eléctrica como cruel para un Betis que llegó a ponerse por delante
Inter Milán ITA
vs Real Betis ESP
(5-3)
El encuentro comenzó con un mazazo para los verdiblancos. Un error defensivo obligó al portero bético, internacional con España, a salir desesperado y arrollar al delantero interista dentro del área. El árbitro no dudó y señaló penalti. Iddrissou, el ‘9’ del Inter, transformó la pena máxima con frialdad para poner el 1‑0 cuando apenas se había cumplido un minuto de juego.

El Betis aún no había asimilado el golpe cuando llegó el segundo. Un centro desde la derecha encontró de nuevo a Iddrissou, que se elevó con potencia para cabecear el 2‑0 en el minuto 5. El arranque fue un jarro de agua fría para los de Javi Barrero, que necesitaban reaccionar rápido para no quedar fuera del partido.
La respuesta llegó desde la estrategia. En el 32’, una falta directa ejecutada por Morante, dorsal 17, se coló con precisión para recortar distancias. Ese gol devolvió el pulso al Betis, que empezó a ganar metros, a presionar más arriba y a creer en la remontada. Y justo antes del descanso, en el 44’, un córner botado por Rica encontró la cabeza de Rodrigo Marina, que firmó el 2‑2 y encendió al banquillo bético.

El descanso no frenó la inercia verdiblanca. En el 51’, el Betis culminó la remontada con el 2‑3, obra de su capitán, Rodrigo Marina, ue alcanzó así los diez goles en la competición y se convirtió en el máximo goleador del torneo . Ese tanto relajó por momentos al conjunto sevillano, que veía cerca la hazaña de eliminar al Inter en su propio campo.
Pero el Inter reaccionó con la misma contundencia con la que había empezado el partido. En el 69’, una falta lateral ejecutada por Marello encontró otra vez a Iddrissou, que completó su hat‑trick y devolvió el empate al marcador . Ese gol cambió por completo el ánimo del encuentro y dio alas a los italianos.
Apenas tres minutos después, en el 72’, una transición perfecta conducida por Mosconi terminó en los pies de Mancuso, que había entrado desde el banquillo y no falló ante el portero bético. El 4‑3 era un golpe durísimo para un Betis que había competido de tú a tú durante más de una hora.
El tramo final fue un ejercicio de resistencia del Inter y de orgullo del Betis, que intentó estirarse pese al desgaste. Sin embargo, en el tiempo añadido llegó la acción que sentenció el duelo. N'Agoran fue expulsado por doble amarilla en el 90+1’, concediendo una falta peligrosa en la frontal . En esa misma acción, Marello ejecutó un lanzamiento impecable que se coló en la escuadra para firmar el 5‑3 definitivo.
El Betis se marcha eliminado, pero con la cabeza alta. Ha firmado una Youth League histórica, debutando en octavos y compitiendo con personalidad ante un gigante europeo. Además, el equipo mantiene intactas sus opciones en territorio nacional. Pelea por la Liga División de Honor y disputará las semifinales de la Copa del Rey Juvenil, dos títulos que siguen muy vivos en el horizonte verdiblanco.
El Inter, por su parte, avanza a cuartos por segundo año consecutivo y confirma su condición de candidato serio al título. Su pegada, su capacidad para rehacerse y el impacto de jugadores como Iddrissou y Mosconi fueron determinantes para sobrevivir a un partido que tuvo fases de dominio bético. En un torneo donde cada detalle cuenta, este Inter–Betis quedará como uno de los encuentros más emocionantes de los octavos. Un duelo de ocho goles, tres remontadas y un protagonista absoluto. El fútbol juvenil en su versión más salvaje y apasionante.