El Alfredo Di Stéfano vivió una tarde de tensión, emoción y remontada en los cuartos de final de la UEFA Youth League. El Real Madrid Juvenil A, dirigido por Álvaro López, logró darle la vuelta al marcador ante un Sporting de Portugal competitivo y ordenado, asegurando su presencia en la Final Four de Lausana
Real Madrid ESP vs Sporting de Portugal POR (2-1)
El ambiente era especial desde el calentamiento, con las miradas puestas en Daniel Yáñez ese número siete que fue capaz de acaparar titurales a lo largo de la semana. El delantero madridista llegaba al duelo tras debutar con el primer equipo en Liga el fin de semana. Su presencia generó expectación y confianza en la grada.

El partido comenzó con un ritmo alto y con un Sporting que, pese a su juventud, mostró personalidad. Sin embargo, el encuentro sufrió un giro inesperado muy pronto. En el minuto 13, una lesión en el conjunto portugués obligó a realizar el primer cambio del partido, consumiendo una ventana y dejando al equipo tocado emocionalmente. El silencio en parte del estadio reflejó la preocupación por el jugador luso, que tuvo que abandonar el campo entre gestos de dolor.
Aun así, el Sporting no se descompuso. El Real Madrid tomó el control del balón, con un Jacobo Ortega muy activo desde el inicio. El delantero madridista fue un quebradero de cabeza constante para la defensa rival, atacando espacios, presionando y generando peligro. Aunque el gol no llegaba, la sensación era clara, el juego tenía dueño y ese era el conjunto blanco.

Pero el fútbol castiga los errores, y el Madrid cometió uno que pagó caro. En el minuto 43, un fallo en salida de balón dejó al Sporting en una posición inmejorable. Flávio Gonçalves no perdonó y puso el 0–1 en el marcador, un golpe duro para los locales justo antes del descanso. El tanto cayó como un jarro de agua fría, especialmente porque el Madrid había sido superior en juego y ocasiones.
El árbitro añadió dos minutos al final de la primera parte, pero los blancos no lograron transformar ninguno de sus ataques. El Sporting se marchó al vestuario con ventaja, mientras que el Madrid lo hacía con la sensación de haber merecido más. En la grada, sin embargo, se respiraba confianza. El equipo había mostrado argumentos suficientes para creer en la remontada.

La segunda mitad comenzó con la misma intensidad, y el Madrid salió decidido a cambiar la historia del partido. No tardó en lograrlo. En el minuto 51, Jacobo culminó su insistencia con un gol de delantero puro. Control, potencia y definición para poner el 1–1 y desatar la euforia en el Di Stéfano. El empate devolvió al equipo la energía que necesitaba.
El gol fue un punto de inflexión. El Madrid creció, el Sporting retrocedió y el partido se inclinó definitivamente hacia campo portugués. Álvaro López movió el banquillo y los cambios surtieron efecto inmediato. En el minuto 62, una combinación perfecta entre el centro del campo y la delantera dejó a Roberto Martín en posición de disparo. El mediocentro no dudó y, con un golpeo seco desde la frontal, firmó el 2–1 que completaba la remontada.
El tanto confirmó lo que ya se intuía desde el inicio de la segunda parte, el Madrid había salido con otra marcha. Más intensidad, más agresividad en cada duelo y una ambición ofensiva que desbordó al Sporting. Los blancos olían sangre y querían sentenciar, mientras que los portugueses trataban de resistir como podían.

Aun así, el Sporting tuvo en Daniel Costa a su jugador más destacado. El defensa luso estuvo en todas partes. Cortó transiciones, ganó duelos y sostuvo a su equipo en los momentos más delicados. Su actuación fue clave para evitar que el Madrid ampliara la ventaja en varias ocasiones.
El tramo final del partido fue una batalla de nervios. El Sporting, consciente de que se le escapaba la semifinal, se volcó en ataque. El Madrid respondió con orden y con un Voloshyn muy seguro bajo palos, desbaratando cualquier intento de empate. Yáñez, protagonista en la previa, rozó el tercero en una jugada individual que terminó en manos del portero Gouveia.
Los minutos añadidos se hicieron eternos para la afición blanca, pero el equipo supo sufrir. Cada despeje era celebrado como un gol y cada recuperación reforzaba la sensación de que la Final Four estaba cada vez más cerca. Finalmente, el árbitro señaló el final y el Di Stéfano explotó en una mezcla de alivio y alegría.
El Real Madrid se convirtió así en el único equipo español en alcanzar la Final Four de esta edición, un logro que confirma el excelente trabajo de la cantera. El equipo viajará a Lausana para enfrentarse al PSG en semifinales, un duelo que promete emociones fuertes y que puede acercar al club a una nueva final europea en categoría juvenil.
La remontada ante el Sporting no solo fue un ejercicio de fútbol, sino también de carácter. El Juvenil A demostró madurez, personalidad y capacidad para sobreponerse a la adversidad. Un triunfo que sabe a mucho más que una clasificación: sabe a futuro.
Fotografía: @Pilar Benayas