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Alyonka Rose, la niña de tres años que deslumbra al mundo del patinaje
Su casco de unicornio le acompaña siempre
Por Clara Roldán
Publicado en 04/04/2026 09:00
PATINAJE
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Alyonka Rose tiene solo tres años, pero ya se ha convertido en una pequeña sensación del patinaje sobre hielo. Su cuenta, gestionada por su madre, acumula miles de seguidores que no dejan de sorprenderse con su desparpajo, su equilibrio y su capacidad para moverse sobre el hielo como si llevara patinando toda la vida

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Con su inseparable casco de unicornio, esta niña ha transformado cada entrenamiento en un espectáculo lleno de ternura, talento y una personalidad que conquista a cualquiera. Lo más increíble es que Alyonka empezó a patinar hace apenas cinco meses, y aun así ya se ha montado su propia coreografía, combinando pasos, giros y movimientos que ejecuta con una naturalidad impropia de su edad.

Cuando no está sobre el hielo, tampoco se detiene: si le das un skate, se sube sin miedo; si le das un stick, juega al hockey con su familia; y si la pones sobre unos esquís, también se desliza con la misma sonrisa que la acompaña siempre. El skate es más grande que ella, pero eso no la frena: se atreve incluso con pequeños giros y equilibrios que dejan claro que lo suyo es moverse.

Alyonka tiene además sus propias manías, esas pequeñas rutinas que construyen identidad: siempre entra a la pista con el patín derecho, como si ese gesto marcara el inicio de su pequeño ritual deportivo. Y nunca falta su mochila, donde guarda patines, pelotas y su muñeco favorito, compañera inseparable de sus tardes de entrenamiento. Esa mezcla de disciplina infantil y juego constante es parte de su encanto: patina porque le gusta, porque se divierte, porque el hielo es su lugar./span>

Hija de una patinadora profesional, Alyonka intenta imitar cada truco, cada paso, cada figura que ve. Al principio llevaba una corona de princesa, y muchos ya la llamaban “la princesa del patinaje artístico”. Hoy, con su casco de unicornio, se ha convertido en un símbolo de alegría, creatividad y pasión por el deporte. Su historia recuerda que el talento no entiende de edades y que, cuando un niño encuentra su elemento, el mundo entero puede convertirse en su pista de hielo.

Fotografía: @Alyonka Rose.

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