El Europeo Cadete de Georgia dejó un balance extraordinario para la delegación española. Lucas Montes, Marta Monzó y Diana Hamri subieron al podio en Tbilisi tras un fin de semana de combates de enorme exigencia, confirmando el crecimiento del judo base nacional y el impacto de una generación que ya compite de tú a tú con las mejores promesas del continente
Una plata y dos bronces que hicieron vibrar a España Tres nombres propios
La gran noticia llegó en la categoría masculina, donde Lucas Montes firmó un campeonato impecable para colgarse una medalla que consolida su progresión internacional. Su camino hasta el podio estuvo marcado por un judo valiente, ofensivo y muy inteligente en la gestión de los tiempos. Montes resolvió combates igualados con madurez impropia de su edad y dejó acciones técnicas que levantaron al público georgiano. Su medalla supone un impulso clave para España en un peso tradicionalmente dominado por países del Este.
En el cuadro femenino, Marta Monzó protagonizó una de las actuaciones más sólidas del torneo. Su medalla llegó tras una serie de combates donde combinó agresividad, precisión en el agarre y una capacidad notable para imponer su ritmo. Monzó demostró que está preparada para dar el salto a las grandes citas júnior y que su evolución responde al trabajo constante que viene realizando en los últimos años. Su presencia en el podio confirma que España tiene una judoka de enorme proyección.
La tercera medalla española fue para Diana Hamri, que completó un campeonato brillante. Su camino estuvo lleno de combates tácticos, resueltos con temple y una lectura estratégica sobresaliente. Hamri mostró un judo muy completo, capaz de adaptarse a rivales de estilos muy distintos, y su presencia en el podio refuerza la profundidad del equipo femenino español en categorías formativas.
Mientras España celebraba sus tres medallas, el Europeo de Georgia avanzaba con un nivel altísimo en todas las categorías. Países como Georgia, Turquía, Italia, Francia o Azerbaiyán dominaron buena parte del medallero, mostrando la potencia de sus programas de base. Los documentos oficiales de resultados y medallas reflejan un reparto muy equilibrado, con múltiples países alcanzando el oro y confirmando la competitividad creciente del judo cadete europeo.
Más allá de los podios, el campeonato volvió a subrayar la importancia de esta cita como plataforma de desarrollo. Para muchos deportistas, Tbilisi supone el primer gran escenario internacional antes de dar el salto al circuito júnior. La organización georgiana recibió elogios por la calidad del evento, la logística y la atmósfera competitiva, consolidando su papel como sede clave en el calendario continental.
Con las medallas de Montes, Monzó y Hamri, España cierra un Europeo Cadete para el recuerdo. Tres nombres propios, tres señales de futuro y la confirmación de que el judo español sigue creciendo desde la base con una generación preparada para competir al máximo nivel. Una quinta posición de catorce paises europeos es la muestra del gran talento y la incansable mejora de la delegación española.
Fotografía: @Federación Europea de Judo.