El Atlétcio de Madrid se alzó con un título terminando un año de gloria para un conjunto madrileño que alzó en Orlando el trofeo y que en esta ocasión levanto en territorio español el título derrocando a un Sevilla que dejó el listón en el 2024 muy alto
Atlético de Madrid ESP
vs Villareal CF ESP
(1-0)
La final del XXIX Torneo La Liga FC Futures llegó con la expectación propia de un torneo que reúne a las promesas sub‑12 del fútbol mundial. El césped de la UD Las Palmas se presentó como un ring donde la técnica juvenil se mezcló ocn la ambición de clubes históricos, la grada respondió con calor y aplausos cada vez que un joven talento encaraba el área rival.
Desde el inicio, ambos equipos mostraron respeto mutuo. El Villareal buscó controlar el balón con combinaciones cortas y salidas por las bandas, mientras que el Atlético de Madrid apostó por una presión alta y transiciones rápidas. El primer tramo del encuentro fue de tanteo táctico, con ocasiones esporádicas y dos porterías bien defendidas. A medida que avanzaron los minutos, el partido ganó en intensidad, entradas al límite, centros peligrosos y remates que obligaron a los guardametas a intervenir con reflejos de gran nivel.
Hubo fases en las que Villarreal pareció dominar la posesión y otras en las que el Atlético llevó el peligro con balones largos y desbordes por la banda derecha. Las jugadas a balón parado tuvieron protagonismo: córners y faltas laterales generaron remates que rozaron el gol y pusieron a prueba la concentración defensiva de ambos equipos. La final se convirtió en un duelo de nervios tanto como de fútbol, con cambios tácticos desde el banquillo que buscaron romper la igualdad.

Los porteros fueron determinantes en varios tramos, con paradas que mantuvieron el marcador en tablas y elevaron la tensión. En el campo se vieron destellos de calidad individual: regates que arrancaron ovaciones, pases filtrados que rozaron la precisión y una entrega física que delató la importancia del momento para estos jóvenes jugadores. La disciplina táctica de ambos conjuntos y la capacidad para gestionar la presión fueron claves en el desarrollo del encuentro.
La final se resolvió con la intensidad propia de una cita decisiva: decisiones arbitrales, cambios que buscaron frescura y, sobre todo, la sensación de que cualquier detalle podía inclinar la balanza. El público vivió los últimos minutos con el corazón en la boca, y la entrega de los jugadores al término del partido fue el mejor reflejo de lo que significa competir en un torneo de este nivel. Tras ver que desde el primer tanto del Atlético de Madrid en el primer compás del partido había logrado anotar el gol que dió el título de campeón.