El FC Barcelona impuso su autoridad en el Johan Cruyff para sellar el pase a semifinales ante una UD Las Palmas valiente, competitiva y capaz de poner en aprietos a los azulgranas pese al 1–0 final. Con 600 espectadores en la grada y un duelo marcado por la lluvia y las transiciones, los canarios rozaron el empate en varias ocasiones, pero la falta de contundencia en los metros finales terminó condenando su esfuerzo
FC Barcelona Bar
vs UD Las Palmas GRANCA
(1-0) UD Las Palmas que rozó la épica en el Johan Cruyff
El FC Barcelona impuso su ley desde el primer minuto en el Estadio Johan Cruyff, donde los azulgranas firmaron una primera mitad de dominio casi absoluto ante una UD Las Palmas que necesitó tiempo para asentarse en el partido. El conjunto culé, fiel a su estilo, monopolizó la posesión y convirtió cada ataque en una amenaza real, obligando a los canarios a defender muy cerca de su área y a multiplicarse en cada acción.
Aun así, los chicos de las islas fueron creciendo poco a poco. Con paciencia y orden, empezaron a enlazar posesiones más largas y a pisar campo contrario, aunque sin llegar a generar ocasiones claras. Su llegada más peligrosa terminó anulada por mano, un jarro de agua fría para un equipo que necesitaba muy poco para creer y que, pese a todo, mostraba personalidad en un escenario tan exigente como el Johan Cruyff.
El Barcelona, en cambio, no perdonó. En el minuto 30 llegó el gol que abrió el marcador, fruto de un error que terminó siendo decisivo. Un balón aparentemente sencillo en el que pareció que el guardamenta podía hacerse sin problema con el balón aéreo que finalmente se escapó, aunque a petición de falta. Pedro Villar, atento y con instinto de delantero, se anticipó a todos para rematar de cabeza y arrebatarle el balón al portero, empujándolo a la red para poner el 1–0. Un golpe duro para Las Palmas, que hasta entonces había resistido con orden.

Tras el tanto, los azulgranas buscaron ampliar la ventaja, pero Las Palmas reaccionó con madurez. Lejos de descomponerse, el conjunto canario ajustó líneas, frenó el ritmo del Barça y logró mantener a raya a los locales durante el tramo final del primer tiempo. Sin embargo, la asignatura pendiente seguía siendo la misma, generar ocasiones claras. El equipo llegaba, sí, pero sin la precisión necesaria para inquietar de verdad a un rival que castiga cualquier concesión.
El descanso llegó con sensaciones contrapuestas, el Barça, superior y peligroso, pero sin cerrar el partido. Las Palmas, competitiva y valiente, pero necesitada de más colmillo en los metros finales. Con todo por decidir, la segunda mitad prometía emociones fuertes en un duelo donde cada detalle podía marcar el destino de la eliminatoria.
Tanto fue así que la lluvia se citó con los futbolistas para arrancar con fuerza los siguientes cuarenta y cinco minutos. Una alarma ya aliento a los espectadores de la llegada de fuertes vientos y 25 minutos después llegó la lluvia. Una tónca que no desentonó en la jornada, pues los dos anteriores partidos de cuartos de final de copa también se jugaron con condiciones meteorológicas similares.
A partir de ahí en el Johan Cruyff se confirmaron 600 espectadores de asistencia, un ambiente notable para unos cuartos de final que prometían emociones fuertes. UD Las Palmas salió con más determinación, consciente de que el 1–0 era una desventaja mínima y de que el partido aún estaba vivo. Los canarios comenzaron a encontrar espacios para correr y, aunque las transiciones eran buenas, la falta de contundencia en los metros finales seguía siendo su gran lastre. Cada contraataque moría por falta de efectivos o por la rápida reorganización defensiva del Barça, que replegaba con oficio y minimizaba riesgos.
En el minuto 16 de la reanudación, la lluvia empezó a caer con fuerza, añadiendo un nuevo matiz al encuentro. Ambos equipos intentaron sacar partido de las acciones a balón parado, colgando balones al área en busca de un error o un desajuste, pero ninguno logró encontrar portería. El agua complicaba los controles, aceleraba los botes y convertía cada envío en una lotería, aunque el marcador seguía sin moverse.

Los cambios dieron un soplo de aire fresco a Las Palmas, que vivió sus mejores minutos del partido. El equipo canario, lejos de sentirse inferior, se soltó, creyó en su plan y comenzó a recuperar balones en zonas peligrosas. Esa confianza se tradujo en una sucesión de contragolpes que pusieron en alerta al Barça. La intensidad de los insulares creció, y con ella la sensación de que el empate podía llegar en cualquier momento.
La ocasión más clara para los visitantes llegó en el minuto 30 de la segunda parte, cuando un disparo ajustado rozó el palo y dejó helado al guardameta culé, Iker. Ese aviso obligó al Barça a mover el banquillo y reforzar su estructura defensiva ante la presión asfixiante de una UD Las Palmas que ya jugaba con el corazón por delante. Los tres minutos de añadido fueron una auténtica agonía para los canarios, que lo intentaron hasta el último suspiro, empujando, creyendo y vaciándose en cada acción.
Finalmente, el esfuerzo no obtuvo recompensa. UD Las Palmas cayó por la mínima, con la sensación de haber competido de tú a tú y de haber tenido opciones reales de forzar el empate. Se despiden en cuartos, un escalón antes que la temporada pasada, pero dejando una imagen de valentía, trabajo y orgullo. El Barça avanza, pero los canarios se marchan con la miel en los labios y la certeza de que su propuesta, su carácter y su fútbol merecieron algo más.

Héctor Nuez, entrenador de UD Las Palmas: "La verda que orgullosos, luchamos hasta el final. Creo que nos costó. Creo que la diferencia es creerselo nos costó creerlo y creo que somos capaces de luchar contra cualquiera".
Lo que está claro es que planteaban un partido complicado pero la clave estuvo en creer en el juego y en la capacidad que los amarillos tenían en poder llevarse el partido. Héctor Nuez, al micrófono de la Radio del club visitante: "Nos faltó creer, tener un poco más de calma. Nos falto ubicarnos un poco más en los espacios. Interpretar los espacios y el rival también juega. Nada que reprocharle a los chicos, felicitarles".
Una derrota siempre es dura de asimilar y Adrián Monzón delantero que tuvo una de las ocasiones más claras para los canraios tuvo claro como se sentía: "Jodido por venir a este escenario y perder a sí. Orgullo por venir aquí y competir así. La vi dentro en el momento, pero después me cagué en todo lo cagable".
A partir de ahí los blaugranas esperan rival para la Final Four que salió del último partido del día entre CD Tenerife frente RC Deportivo.
Fotogarfías. @Udlp_cantera